jueves, 6 de abril de 2017

Luis Caballero Mejías (1903-1959)

Luis Caballero Mejías, nació en Caracas el doce de diciembre de 1903. Hijo de Don Francisco Caballero Hernández y Doña Luisa Mejías Paz Castillo. Huérfano a corta edad y quedando bajo el cuidado de sus tías las cuales le prodigaron toda clase de cuidados y desvelos.
Comenzó sus estudios en el Colegio Francés de Caracas, donde demostró tener aptitudes para el estudio (era inteligente, gran carácter, imaginativo e independiente). Él sabía que la vida le deparaba situaciones extraordinarias y difícil, el cual le obligó a tomar desde muy temprana edad sus propias decisiones. Sus principales bases para esto fueron: su entereza, tenacidad, independencia, y espíritu.
Sus decisiones indeclinables de joven audaz aventurero, hicieron lo demás y fue lo que lo llevó a adoptar desproporcionadas decisiones para su edad y que en su caso tenían justificadas explicaciones, por que en él, casi se producían de forma simultánea, tanto es así que llega a impregnarse en él una particular filosofía, que podría resumirse en: "HAZ PRIMERO, EXPLICA DESPUÉS".
Luego de terminar sus estudios, sintió una atracción por los estudios técnicos los cuales le obligaron a ir a Chile para proseguirlos.
Cuando llegó a Chile, quedó impresionado por la Cordillera de los Andes, su proximidad y blancura que le acompañarían durante cinco hermosos años. Desde el primer contacto con chile, sintió que se le abría delante de sí un país hermoso.
Como una segunda madre fue para el joven Luis Caballero Mejías la Escuela de Artes y Oficios. Para él la denominación de Madre Escuela, que recibió la Escuela de Artes y Oficios, adquirió para él, una especial significación.
En cada maestro él veía a su padre, en cada compañero veía a los hermanos que no tuvo; les brindaba y recibía su calurosa comprensión y amistad.
Es conveniente y necesario, situar la permanencia del estudiante Luis Caballero Mejías en la escuela de Artes y Oficios de Santiago de Chile, desde su ingreso en 1925 hasta su egreso en diciembre de 1929, todo lo cual nos hace comprender mejor el régimen de vida y de estudio, como alumno becado e interino.
Es nombrado ingeniero jefe de los astilleros de Puerto Cabello, al regresar a Venezuela. Es allí donde comienza a enseñar al llevar a un grupo de jóvenes para que aprendiesen un oficio, esta preocupación pone de relieve sus inquietudes de maestro. Igualmente a su paso por la industria ferrocarrilera observa la necesidad de formar a los jóvenes trabajadores en el conocimiento de un oficio.
Es nombrado Director de la Escuela de Artes y Oficios de Caracas en 1935 y logra que en 1937 el Ministerio de Educación le dé el nombre al plantel de "Escuela Técnica Industrial".
En 1958, con el inicio de la nueva era democrática, es llamado por las autoridades educacionales y nombrado director de la Dirección de Educación Artesanal, Industrial, y comercial. Durante su ejercicio se estructuró el sistema de educación técnica en el país.
Para infortunio de la sociedad venezolana, murió el 12 de octubre de 1959 cuando tanto se esperaba de él.
El maestro como le decían sus alumnos, no vivió lo suficiente como para ver su obra culminada sobre el politécnico, del cual, al mencionarlo decía: "De allí saldrán mis muchachos ingenieros industriales." Pero sí debió intuir que la obra quedaría concluida, porque su trabajo había sido arduo, había trazado caminos y creado conciencia sobre el particular. En este sentido L.C. Mejías expresaba: "El politécnico ha de ser, necesariamente, la culminación del sistema de educación industrial ya establecido en Venezuela, y por el cual debemos luchar. . ."

Condecoraciones Recibidas

  1. Medalla de honor de Instrucción pública en nombre de la gratitud popular.
  2. Medalla de honor "27 de Junio"
  3. Condecoración de la orden de Andrés Bello.
  4. Capitán Honorario del cuerpo de Bomberos de Caracas.
  5. Presidente Honorario del Colegio de Peritos y técnicos de Venezuela.
Varios

  1. Representó a Venezuela en el congreso de Maryland.
  2. Inventó y fabricó una máquina trituradora de corozos.
  3. Construcción de un Riñón artificial.
  4. Montó, junto con el doctor Vega, una fábrica de Jabón.


En su juventud le tocó vivir una época en que había mucho por realizar
en Venezuela, sobre todo en materia de Educación Técnica, y es posible que la realidad del
momento despertara en él una gran inquietud. Desde muy joven sintió vocación hacia los estudios
técnicos y para realizarlos debió partir para la República de Chile, en donde siguió cursos
correspondientes a Técnico Industrial Mecánico; posteriormente viajó a los Estados Unidos de
Norteamérica para completar su formación. En Chile también tuvo particular interés por los
métodos de enseñanza aplicados a la formación profesional; en aquel país nació su idea de poder
ofrecer algún día esos conocimientos a la juventud de su patria.
A su regreso a Venezuela es designado Ingeniero Jefe de los Astilleros de Puerto Cabello. Allí
inicia sus primeras enseñanzas al llevar a un grupo de jóvenes para que aprendieran un oficio, y
lo desempeñaran a cabalidad y en mejores condiciones; esta preocupación pone de relieve sus
inquietudes de Maestro. Igualmente, a su paso por la Industria Ferrocarrilera observa la necesidad
de formar a los jóvenes trabajadores en el conocimiento de un oficio. Supo interpretar las
necesidades, y para su actuación no escogió el camino más fácil sino el más conveniente.
En la actividad industrial también trabajó en la instalación de talleres mecánicos, fábricas y
proyectos industriales, pero después dedicó todo a la Educación Venezolana.
En 1935 le fue confiada la Dirección de la Escuela de Artes y Oficios de Caracas, y convencido de
lo que debían emprender las nuevas generaciones produce los cambios necesarios en la estructura
del plantel, y en 1937 logra que el Ministerio de Educación le dé el nombre de Escuela Técnica
Industrial. Instituto de prestigio que a su vez fue el origen de las otras Escuelas Industriales. Para
alcanzar esta meta dedicó todo su tiempo y toda la fuerza de sus convicciones. Logró así ser
escuchado y recibió las facilidades hasta alcanzar el desarrollo y plenitud de la Institución.
Luís Caballero Mejías fue el hombre que dejó huella como organizador y educador, en su labor
creador de los estudios industriales en el país. Le tocó cubrir las más diversas facetas, los
alcances y orientaciones de las mismas, en labores de implantación de programas y escuelas.
Tuvo buen entendimiento con los profesionales de las diversas disciplinas industriales en todo lo
relacionado con la fundación y conducción de las diferentes carreras de estudios. Estar a su lado
significaba contagiarse con todo lo que representaba el trabajo que se cumplía. Fue comunicativo
en cuanto a sus proyectos y logró interesar a profesionales amigos para que lo acompañaran en
esa labor tan urgente para el país, como era la de empezar a impartir enseñanza a los jóvenes en
el campo de la Formación para el Trabajo en la Industria.
Ejerció la Docencia en los diversos cursos de la escuela que formó y llevó su influjo a los
estudiantes de todas las edades. Siempre enseñó e incitó al deseo de saber.
Los jóvenes que ingresaban a la escuela empezaban por aprender que para desempeñar un oficio
se debe tener el traje adecuado. El maestro con su ejemplo demostraba que una misma persona,
igual puede saber llevar el traje de taller y el traje de gala, y el decía: "No hay profesionales
indignos, indignidad puede haber en quienes las ejercen, y eso es una condición humana y
no de los oficios".
Su persona reflejaba un ser confiado y confiable, hombre de carácter y gran bondad fue dando a
conocer oportunidades y no limitaba en los demás la posibilidad de progresar, sus colaboradores
entendían muy bien cómo responder a su confianza.
En el año 1956 debió abandonar la Dirección de la Escuela Técnica Industrial de Caracas. En
silencio fue culpado de no haber sabido callar a sus estudiantes, quienes manifestaban sus
protestas contra la dictadura. Esta situación logró su natural abatimiento. De convicción
democrática, no se amilanó ante la fuerza y la amenaza, mantuvo su línea de conducta
respetando el derecho ajeno.
Con su natural preocupación por el futuro de los egresados, sugería la idea de agruparse con
el fin de atender a la defensa de sus intereses gremiales, situación que al principio fue
atendida por medio de la Asociación de Ex-alumnos y en definitiva la idea se concretó cuando
egresados de la Escuela Técnica Industrial de Caracas crearon el Colegio de Peritos y Técnicos
Industriales de Venezuela, el año de 1958, del cual fue Presidente Honorario y Vitalicio.
Como creador e impulsor de la Educación Industrial en Venezuela, vio formarse a su lado un
considerable número de profesionales, quienes han desempeñado una amplia escala de
actividades y muchos de ellos han ocupado importantes posiciones, participando en el desarrollo
Industrial y Educativo de la Nación.



Jacinto Convit (1913-2014)

Jacinto Convit García nació en la parroquia La Pastora, de Caracas, el 11 de septiembre de 1913. Sus padres fueron Flora García Marrero y Francisco Convit. Realizó sus estudios de primaria en la Escuela Caracas y continuó su bachillerato en el liceo Andrés Bello, donde fue un alumno destacado en la cátedra de Filosofía y Matemáticas, que regentaba en ese entonces el escritor Rómulo Gallegos. Ingresó en la escuela de Medicina de la Universidad Central en 1932, obteniendo durante sus estudios menciones honoríficas en asignaturas como física y anatomía humana, anatomía descriptiva y topográfica, clínica médica y clínica quirúrgica entre otras En septiembre de 1937 recibió el título de Bachiller en Filosofía, optando enseguida por el título de Doctor en Ciencias Médicas, presentando la tesis “Fracturas de la Columna Vertebral” en 1938. Mientras estudiaba Medicina en la década de años treinta del siglo XX, Jacinto Convit acompañó a su profesor de Dermatología, el Dr. Martin Vega para trabajar en la Colonia de Leprosos Cabo Blanco, en el Litoral de Vargas, cerca de Caracas. En ese momento, las víctimas de la lepra no tenían ninguna esperanza. Las condiciones de los pacientes con lepra eran infortunadas, los únicos tratamientos eran analgésicos y aceite de Chaulmoogra, una terapia de escaso valor (1).
En la década de los años cuarenta del siglo XX el Dr. Convit inoculó el bacilo de la lepra en armadillos (cachicamos), de la familia Dasypodidae y obtuvo el Mycobacterium leprae, que mezclado con la BCG (vacuna contra la tuberculosis), utilizó para tratar con éxito por primera vez a pacientes con lepra (2) Este logro permitió el tratamiento de más de 14.000 pacientes en Venezuela, con la consiguiente liberación de esos pacientes con lepra de su "prisión médica" en las colonias de Leprosos.
Después de este resultado, el Dr. Convit y su equipo desarrollaron una vacuna experimental, dirigida tanto a tratamiento como a la prevención de la lepra (3) Debido a la similitud entre las bacterias que causan la lepra y las bacterias que causan de la tuberculosis, la vacuna BCG se usó como una base y se mezcló con Mycobacterium leprae. Los primeros resultados fueron aclamados como un gran éxito en el tratamiento de la lepra, aunque con el transcurrir de los años la eficacia de la vacuna ha sido objetada (4,5,6). Una vacuna contra la leishmaniasis fue desarrollada más tarde por el método de Convit. En 1945, Convit es enviado por el Ministerio de Sanidad al Brasil, para observar colonias para pacientes con lepra de ese país. A su regreso, es nombrado médico director de las leproserías nacionales, cargo que desempeñó hasta 1946. Asimismo de enero a julio de 1946, Convit fue designado médico director de los Servicios Antileprosos Nacionales y desde julio de 1946 fue designado médico jefe de la División de Lepra; correspondiéndole por tanto organizar toda la red nacional de la lucha contra la lepra.
El 1 de febrero de 1947, Jacinto Convit se casó con Rafaela Marotta D'Onofrio, con quien tuvo cuatro hijos: Francisco Convit, empresario radicado en Caracas, el Dr. Rafael Convit, cirujano plástico que reside en Washington DC y el Dr. Antonio Convit, profesor e investigador de la Universidad de Nueva York, en Nueva York. Su hijo Oscar Convit, falleció en el año 1978 y su esposa en el año 2011. Jacinto Convit fue aficionado a la hípica y propietario del Stud Saltron, con el cual logró varios triunfos en clásicos, en hipódromos de Venezuela. Entre 1950 y 1951 obtuvo los grados de Licenciatura y Maestría en Química en la Universidad de Delaware. En 1954, recibió un doctorado en Ciencias Químicas por la Universidad de Tulane, en Louisiana, y trabajó como instructor asistente en Química Orgánica (1951-1954) y le adjudicaron el Premio American Cyanamid Fellowship, mérito a la Enseñanza. A su regreso a Venezuela el Dr. Convit se convirtió en profesor de Dermatologia en la Escuela de Medicina de la Universidad. Después de su regreso, comenzó a capacitar personal para ejecutar un servicio nacional de Dermatología. Aunque creado principalmente para lepra, este servicio después fue utilizado contra otras enfermedades, como leishmaniasis y oncocercosis (7)
En la década de los años sesenta del siglo XX el Dr. Convit presentó en Londres, en la OMS (Organización Mundial de la Salud), un informe sobre los resultados de su investigación sobre la lepra. Esta presentación le valió que los datos de su investigación se establecieran como un programa base de poliquimioterapia contra la lepra, publicado por la OMS en los países endémicos. Dr. Jacinto Convit se encargó de la aplicación de un programa de pruebas de drogas en el tratamiento de algunas enfermedades parasitarias, dirigiendo el Centro de Cooperación para la Evaluación de Drogas de las Américas.
También ayudo a redactar el Informe del Comité de Expertos entre 1962-1967 y 1972. La posterior integración de los programas de leishmaniasis, oncocercosis y micosis crearon más interés por parte de los organismos internacionales por el trabajo que se estaba desarrollando en Venezuela. En 1965 su trabajo en el campo de Dermatología fue reconocido por el Consejo de Dermatología de Estados Unidos. Posteriormente, desempeñó un papel importante en la fundación del Instituto Nacional de Dermatología (ahora Instituto Nacional de Biomedicina) en 1972, el Dr. Convit sabía de la importancia de la integración de la investigación, la capacitación y el tratamiento. El Instituto de Biomedicina que él fundó, logró reunir a las principales instituciones de salud de Venezuela para operar en concierto. "Estas instituciones," dijo el Dr. Convit, "han funcionado como una estructura unificada y flexible que da prioridad a las innovaciones experimentales, con la formación de grupos de investigadores, profesores, y el apoyo del personal de salud. Las actividades se llevan a cabo a través de un proceso participativo, que fortalece las estrategias para combatir las enfermedades endémicas " (8)
El Dr. Convit organizó el control nacional de la lepra, con la formación de personal y la estructuración de la Autoridad Estatal de Servicios de Salud en Dermatología. Fue de esta manera que le fue posible conocer la magnitud del problema de la lepra en Venezuela, después de examinar más de un millón de personas, para poner bajo control alrededor de 30.000 contactos y descubrir unos 17.000 pacientes y continuar con el tratamiento y control de pacientes externos, cambiando la orientación de control de la lepra totalmente, con la sustitución del aislamiento obligatorio de los enfermos por el tratamiento ambulatorio, así como el control y la protección de sus contactos. Esta orientación radical en el control de la lepra, hizo de Venezuela un centro de formación internacional para los programas de control de los administradores de la lepra.
En 1968, el Dr. Convit fue elegido presidente de la Asociación Internacional de la Lepra (ILA) y reelegido en 1973. En 1971, Convit fue nombrado por la OMS como Director del Centro Cooperativo para el estudio y clasificación histológica de la Lepra. En 1976, Convit fue distinguido como Director de la Investigación Panamericana y Adiestramiento en Lepra y Enfermedades Tropicales. También fue presidente de la Revista Internacional de la Lepra. El uso de la vacuna desarrollado por Convit contra la lepra, fue gradualmente reemplazada, en su mayor parte, por un tratamiento de múltiples fármacos. Su uso en Venezuela, a partir de 1982, permitió al Dr. Convit y sus colegas reducir aún más la tasa de lepra de la nación; enfermedad que ahora ya no es un problema de salud pública (9) El Mycobacterium leprae atenuado añadido a la vacuna BCG no probó en ensayos clinicos rigurosos y de valor estadistico llevados a cabo en varios paises alrededor del mundo, ser más eficaz que la BCG por si sola. Sabía que se necesitaba una investigación más intensiva para obtener una vacuna preventiva, ya que sólo así se podría erradicar la enfermedad (10)
Convit alcanzó un alto nivel de reconocimiento científico internacional, con más de 300 artículos científicos publicados. Su última publicación la realizó a la edad de 100 años, en el 2013. Jacinto Convit fue recipiente de 47 grados y premios venezolanos entre otros el Premio José Gregorio Hernández en 1955 y en 1980, la Medalla Federación Médica Venezolana en 1987 y así como 33 premios internacionales, incluyendo el Gaspar Vianna Medalla Cultural, otorgado por el Ministerio de Salud de Brasil, en 1961, el Premio Príncipe de Asturias en la categoría de Investigación Científica y Técnica en 1987, nominado para el Premio Nobel de Medicina por su vacuna experimental contra la lepra en 1988, la medalla "Salud para todos en el año 2000 " por la Organización Panamericana de la Salud y la Legión de Honor francesa en 2011. Fue elegido Individuo de Numero de la Academia Venezolana de Medicina (Sillón No. XXXI) en 1980 y también Miembro Honorario de la Sociedad Venezolana de Historia de la Medicina.
El Dr. Jacinto Convit perteneció a 20 sociedades dermatológicas, entre ellas: la Real Sociedad de Medicina Tropical e Higiene de Londres, la Asociación Internacional de Alergología, Societas Internationalis Dermatologiae Tropicae, la Asociación Americana Dermatológica, la Asociación Internacional de la Lepra, la Academia Americana de Dermatología, la Sociedad Dermatológica Israelí , la Sociedad Americana de Medicina Tropical e Higiene. Durante los últimos años de su vida, su proyecto principal de investigación fue la búsqueda de una vacuna contra el cáncer, un modelo que básicamente pretende manipular la respuesta inmune de los pacientes con cáncer. Hasta ahora, la evidencia experimental de esta investigación en animales, ha reportado regresión de los tumores. Jacinto Convit fue un médico cuyo compromiso en la lucha contra la lepra, fue suficiente para sobreponerse a su decepción al no poderse determinar en ensayos clínicos rigurosos y de valor estadístico, sus esfuerzos para desarrollar una vacuna contra la lepra, que demostrara ser más eficaz que la BCG por si sola (11)
Sin embargo, su acreditado trabajo aporto una mayor integración de los servicios de Dermatología al sistema de salud en Venezuela, incrementando el conocimiento de varias enfermedades parasitarias y logro la disminución significativa de la lepra, al punto de no considerarse actualmente esta como un problema de salud pública en Venezuela. Convit nunca le cobró a un paciente por el cuidado y atención medica que él prestaba. Murió el 12 de mayo, 2014, en Caracas, Venezuela.

L.O.C.T.I

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5 GRANDES INVENTOS

Cinco Grandes Inventos

1. Las vacunas (1796): El inglés Edward Jenner inoculó a un niño linfas de viruela de las vacas. Era solo un médico de provincias sin grandes laboratorios ni conocimientos a su disposición. Aunque poseía dos armas grandiosa: ingenio e intuición. Tras varias semanas repitió el proceso, pero esta vez la viruela fue extraída de pústula humana. ¿Cuál fue le resultado? El niño no padeció una de las enfermedades más comunes en su entorno, lleno de ganaderos. Sin adivinar su alcance Jenner inventó algo que ha evitado millones de muertes.


    


2. La radio (1896): Uno de los aparatos más populares del siglo XX hubiera sido imposible si Guglielmo Marconi no se le hubiese ocurrido la idea de crear un emisor de onda que fuera capaz de transmitir por el aire la onda sonora. No le fue nada fácil, ya que debió emigrar a Inglaterra desde su Italia natal en busca de financiación. Allí fundó Marconi Wireless Telegraph. Un año después logró la comunicación entre Lavernock y Brean Down, distantes nueve millas. Para después quedarían la conexión entre el continente europeo y las islas británicas. Recibió el Premio Nobel de Física en 1909. 






3. Internet (1973): Un simple ordenador sirve para compartir música, información, textos e imágenes. Ocurrió todo gracias al ejército y sus trabajos en investigación y desarrollo, gracias a los cuales creó Arpanet, un sistema que permitió conectar sus ordenadores entre sí al mismo tiempo y en diferentes puntos del país. En 1982 Bob Kahn y Vinton Cerf desarrollaron el lenguaje común de internet. Desde 1991 se puede combinar texto, imágenes y sonido en un mismo documento.





4. La imprenta (1450): Más de 20 años tardó Johannes Gutemberg en terminar un ingenio revolucionario que permitía la reproducción de libros a una velocidad absolutamente de vértigo y qiue hizo de los libros y la reproducción de escritos un producto masivo. Para ello se aprovechó de unas técnicas de impresión con planchas de madera a las que añadió dos novedades capitales: los tipos móviles, pequeñas piezas de metal para cada una de las letras, y la prensa de vino. Con esta técnica, en 1454 se imprimieron 300 biblias protestantes.







5. La fibra óptica (1955): El doctor Narinder S. Kapany mostró al mundo como un hilo de cristalera capaz de conducir la luz a grandes distancias. En 1966, con las bases puestas, Charles Kao y George Hockham sustituyeron el hilo de cobre por el hilo de Kapany en el mundo de las comunicaciones. Multiplicaron por mil el número de comunicaciones que se podían hacer a la vez.